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Xavier Bermúdez ahonda, 15 años después, en las vidas de "Olvido y León"

Madrid, 25 mar (EFE).- El director de cine Xavier Bermúdez ahonda en las expectativas vitales de «Olvido y León», dos hermanos mellizos y huérfanos, uno de ellos con Síndrome de Down, que hace quince años protagonizaron «León y Olvido» (2004), y que ahora se enfrentan a la madurez sin acabar de saber quién cuida de quién.

 

La cinta llega este viernes a los cines tras el reciente fallecimiento del actor protagonista, Guillem Jiménez (León). Un Bermúdez emocionado y con la voz entrecortada por la tristeza confiesa a EFE que aún «no asimila» lo que acaba de pasar.

 

«Me ha dado un vuelco total la vida, ha sido un golpe brutal, no nos lo esperábamos -ha afirmado el director gallego-. Guillem estaba muy ilusionado con esta película, así que ahora es suya».

En el año 2004, Jiménez se convirtió en el primer actor con Síndrome de Down que protagonizaba una película española, la mencionada «León y Olvido», que contaba la especial relación entre dos hermanos -él y la actriz Marta Larralde-.

Antes de la pandemia, el director volvió a reunir a la pareja protagonista para proponerles un regreso a aquella historia: ver qué habría pasado con esa relación con los hermanos 15 años después.

Bermúdez asegura que necesitaba resucitar a estos personajes, «les echaba de menos», dice: «Quería saber más de estos hermanos, cómo seguirían sus vidas» Y no sólo él, «los chicos», apunta, «me venían pidiendo hace años una segunda parte, sobre todo Guillem», recuerda el director.

La secuela comienza con una boda, la de Olvido, aunque ese momento de felicidad (su hermano es el padrino y antes de llevarla al altar ruedan por el suelo en un abrazo), solo es un espejismo. Olvido no está bien.

En estos años, «Dido» ha aceptado que su problema no es su hermano Down. Sabe que no puede separarse de León; no quiere. Y él no solo es su sombra, su apoyo: es tan necesario para ella que, a veces, le da vértigo. Pero ni su vida, ni su carrera como actriz, frustrada por la falta de oportunidades, y ni siquiera su novio, le curan el desasosiego.

«Olvido ya no culpa tanto a León de lo que le pasa, si no que intuye que son otras cosas las que le hacen estar mal. Ella, ahora, a pesar de que es más activista y participa en actividades fuera de casa, intenta tener vida, pero se desespera con mucha facilidad, y eso le hace entrar en bucle, y autolesionarse».

El límite llega cuando siente que nada le ata a la vida e intenta suicidarse, explica Bermúdez.

 

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Fuente: ElDiario.es